LA IGLESIA DE CRISTO. ¿QUÉ SON?
Usted ha oído quizás de las iglesias de Cristo. Probablemente se habrá preguntado:
¿Qué es la Iglesia de Cristo? ¿En que se distingue de tantas otras iglesias
que existen hoy en el mundo? ¿Cuál es su mensaje? ¿Cómo se gobierna? ¿Cómo hace
sus reuniones de adoración? ¿Qué cree respecto a la Biblia? A continuación se
intenta dar una respuesta a esas interrogantes.
SON GENTE CON UN ESPIRITU DE RESTAURACIÓN.
Los miembros de las iglesias de Cristo son gente con un espíritu de restauración,
es decir, desean restaurar la iglesia del Nuevo Testamento.
El doctor Hans Kung, un bien conocido teólogo europeo, hace unos años publico
un libro titulado ¨ La Iglesia ¨. En su libro el doctor Kung lamenta el hecho
que la iglesia se haya extraviado de su camino a través de los siglos; que haya
sido servilmente sometida a tradiciones humanas, y que haya fracasado como iglesia
que cristo quería que fuera.
La única solución, de acuerdo al doctor Kung, es regresar a las Escrituras para
poder apreciar la iglesia como era al principio, y recobrar en el siglo XXI,
la esencia de la iglesia original. Es precisamente esto lo que las iglesias
de Cristo están tratando de hacer.
A fines del siglo XVIII, hombres de diferentes denominaciones comenzaron, independientemente,
a estudiar la palabra de Dios en diferentes partes del mundo, y se preguntaban:
¿Por qué no romper las barreras del denominacionalismo e ir mas allá, a la simplicidad
y pureza de la iglesia del primer siglo? ¿Por qué no usar solamente la Biblia,
y perseverar una vez mas ¨ en la doctrina de los apóstoles ¨? ¿Por qué no sembrar
la misma semilla que sembraron los cristianos del primer siglo, y ser como lo
que eran ellos, cristianos solamente?
Los restauradores del siglo XVIII estaban haciendo un llamado al mundo religioso
cristiano a despojarse de sus practicas denominacionales, a despojarse de credos
humanos y a seguir solamente la Biblia.
Su instrucción enfatizaba que nada debía enseñarse a la gente como actos de
fe, sino solo aquello que era evidente en las Escrituras.
Ponían en claro que el retorno a la Biblia no significaba el establecimiento
de otra denominación, sino el retorno a la iglesia original.
Los miembros de las iglesias de Cristo hoy abrazan con entusiasmo lo propuesto
por los restauradores del siglo XVIII. Teniendo la Biblia como nuestra única
guía, buscamos en ella la forma original de la iglesia para restaurarla.
No consideramos que nuestro empeño sea un acto de arrogancia, sino todo lo contrario.
Decimos que no tenemos el derecho de demandar la lealtad de los hombres a una
organización humana - solo poseemos el derecho de invitar a los hombres a seguir
el modelo divino.
NO SE TRATA DE UNA DENOMINACIÓN.
Por tal razón, no estamos interesados en los credos de manufactura humana, sino
simplemente en el patrón trazado en el Nuevo Testamento. No nos consideramos
una denominación - ni católicos, ni protestantes, ni judíos - sino sencillamente
miembros de la iglesia que nuestro Señor Jesucristo estableció y por la cual
se entregó.
A propósito, esa es la razón por la cual hacemos uso de su nombre. La frase
¨ Iglesia de Cristo ¨ no es usada como una designación denominacional, sino
más bien como descriptiva, para indicar que la iglesia pertenece a Cristo.
Reconocemos nuestras faltas y flaquezas individuales - y es por esta causa que
con mayor razón queremos seguir cuidadosamente el plan perfecto de Dios para
su iglesia.
LA UNIDAD DEBE ESTAR BASADA EN LA BIBLIA.
Puesto que Dios deposito ¨ toda autoridad ¨ en Cristo (Mateo 28:18), y puesto
que Cristo es hoy el portavoz de Dios (Hebreos 1:1-2), estamos convencidos de
que solo Cristo tiene la autoridad para declarar lo que la iglesia debe ser
y lo que nosotros debemos enseñar.
Y puesto que es el Nuevo Testamento el que pone en manifiesto las instrucciones
de Cristo para sus discípulos, este entonces debe reconocerse en toda enseñanza
y practica religiosa. Esto es un principio fundamental entre los miembros de
las iglesias de Cristo. Creemos que el Nuevo Testamento es el único medio por
el cual podemos conducir a hombres y mujeres a convertirse a Cristo. Creemos
que la división religiosa es mala. Jesús oró por la unidad de los creyentes
(Juan 17). Mas tarde, el apóstol Pablo rogó que se unieran los que se encontraban
divididos en fracciones (1° Corintios 1).
Creemos que la única manera de lograr la unidad es la del regreso a la Biblia.
Cualquier tipo de compromiso no podrá lograr la unidad. Y por supuesto que,
ninguna persona, ni grupo alguno de persona, tiene el derecho de elaborar las
normas a las que todo el mundo ha de someterse. Pero con toda propiedad si se
puede decir, ¨ unanomos, siguiendo solamente la Biblia ¨. Esto si es justo.
Esto si es seguro. Esto si es correcto. De manera que el llamado a la unidad
que las iglesias de cristo hacen esta basado en la Biblia. Creemos que el suscribirse
a cualquier otro credo que no sea el Nuevo Testamento, el rehusarse obedecer
cualquier mandamiento en el Nuevo Testamento, o el seguir cualquier practica
religiosa no contenida en el Nuevo Testamento, es añadir o sustraer a las enseñanzas
de Dios. Y ambos el añadir y el sustraer de la palabra de Dios es condenado
por las mismas Escrituras (Gálatas 1:6-9; Apocalipsis 22:18-19). Es esta razón
por la cual tenemos en las iglesias de Cristo el Nuevo Testamento como nuestra
única regla de fe y práctica.
CADA CONGREGACIÓN ES AUTONOMA.
Las iglesias de Cristo están libres de todas ataduras de la burocracia moderna.
No hay mesas directivas de gobierno distrital, ni regional; ni existe organización
nacional o internacional - no hay una sede terrenal, ni organización de diseño
humano. Cada congregación es autónoma (gobernada por sí misma) e independiente
de cualquier otra congregación. La única ligadura que une a las congregaciones
es su lealtad común a Cristo y a la Biblia. No hay en las iglesias de Cristo
convenciones, ni asambleas anuales, ni publicaciones oficiales. En cambio, las
congregaciones sí cooperan en el sostenimiento de orfanatos, asilos de ancianos,
trabajos misioneros, etc. Sin embargo, su participación es estrictamente voluntaria
por parte de las congregaciones; ninguna persona o grupo elabora reglamentos
o hace decisiones a favor de otras congregaciones. Cada congregación es gobernada
localmente por una pluralidad de ancianos seleccionados de entre sus propios
miembros. Estos deben ser hombres que llenen los requisitos para su ministerio
que se especifica en 1° Timoteo 3 y Tito 1. También existen diáconos en cada
congregación. Ellos también deben ser hombres capacitados de acuerdo a las especificaciones
bíblicas de 1° Timoteo 3.
ACTOS DE ADORACIÓN.
El servicio de adoración en las iglesias de Cristo se centra en cinco actos,
los mismos que observamos de las iglesias del primer siglo. Creemos que es importante
seguir el modelo bíblico. Jesús dijo: ¨ Dios es Espíritu; y los que le adoran,
en espíritu y en verdad es necesario que adoren ¨ (Juan 4:24). De estas declaraciones
del Señor aprendemos tres cosas: 1) Que nuestra adoración debe ser dirigida
al objeto correcto - Dios. 2) Que debe ser el resultado de un espíritu sincero.
3) Que debe estar en armonía con la verdad. Adorar a Dios en conformidad con
la verdad, es adorarle conforme a su palabra, porque su Palabra s verdad (Juan
17:17). Por consiguiente, no podemos incluir ninguna ordenanza que no este en
su palabra. En asuntos de religión debemos movernos por fe (2° Corintios 5:7).
Puesto que la fe viene por el oír la palabra de Dios (Romanos 10:17), cualquier
cosa no autorizada por la Biblia, no puede ser practicada por fe... y todo aquello
que no proviene de fe, es pecado (Romanos 14:23) Los cinco actos de adoración
practicados por la iglesia del primer siglo eran cantos de alabanzas, oración,
predicación de la Palabra, ofrenda, y la participación de la Cena del Señor.
EL CANTO DE ALABANZA ES A CAPELLA.
Una de las cosas que con mayor frecuencia nota la gente en las iglesias de Cristo
es la ausencia de instrumentos musicales en su adoración. En efecto, el canto
a capella es la única música que se usa en la adoración. La razón, expuesta
en forma sencilla es esta: deseamos adorar a Dios en conformidad con el Nuevo
Testamento. El Nuevo Testamento no incluye la adoración con instrumentos musicales;
por consiguiente, nosotros también creemos que es correcto y seguro que tampoco
los incluyamos en la adoración. Si lo usáramos, estaríamos haciendo algo que
el Nuevo Testamento no autoriza. Hay 8 versículos en el Nuevo Testamento que
hablan respecto al tema de la música en la adoración. Estos son: ¨ Y cuando
hubieron cantando el himno, salieron al monte de los Olivos ¨ ( Mateo 23:30).
¨ ... pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios ... ¨
(Hechos 16:25). ¨ Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, y cantaré a
tu nombre ¨ (Romanos 19:9). ¨ ...cantaré con el espíritu, pero cantaré también
con el entendimiento ¨ (1° Corintios 14:15). ¨ ... antes bien sed llenos del
Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales,
cantando y alabando al Señor en vuestros corazones ¨ (Efesios 5:18-19). ¨ La
palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos
unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al
Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales ¨ (Colosenses 3:16). ¨ Anunciaré
a mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré ¨ (Hebreos
2:12). ¨ ¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre?
Cante alabanzas ¨ (Santiago 5:13). En cada uno de los pasajes citados se hace
notoria la ausencia de cualquier instrumento musical. Históricamente, los instrumentos
musicales no se introdujeron en la adoración sino hasta el siglo seis de nuestra
era, y su practica no se generalizó sino hasta el siglo XVIII. A la música instrumental
en la adoración se opusieron fuertemente lideres religiosos, debido a su ausencia
en el Nuevo Testamento.
LA CENA DEL SEÑOR SE OBSERVA SEMANALMENTE.
Lo que nosotros celebramos cada primer día de la semana y que llamamos la Cena
del Señor, fue instituida por Jesús la noche anterior a su traición (Mateo 26:26-28).
Los primeros cristianos la observaban en memoria de la muerte de su Señor (1°
Corintios 11:24-25). Los elementos de la Cena del Señor - pan sin levadura y
el fruto de la vid - representan el cuerpo y la sangre de Jesús (1° Corintios
10:16). Las iglesias de Cristo participan de la Cena del Señor cada primer día
de la semana. Otra vez, nuestra razón para esta práctica se centra en nuestra
determinación en seguir las enseñanzas del Nuevo Testamento, el cual nos dice,
respecto a la Cena del Señor: ¨ El primer día de la semana, reunidos los discípulos
para partir el pan ... ¨ (Hechos 20:7). Algunos han objetado que el texto de
Hechos 20:7 no especifica el primer día de la semana; o sea, no lo define como
el día en que deba celebrarse la Cena del Señor. Hay razón en esto - así como
el mandamiento de guardar el sábado no especifica si era cada sábado el que
debía guardarse. El mandamiento se concentraba a esto simplemente: ¨ Acuérdate
del día de reposo para santificarlo ¨ (Éxodo 20:8). Sin embargo los judíos entendieron
que el mandamiento hacia referencia a cada sábado. Así también nosotros entendemos
que ¨ el primer día de la semana ¨ implica el primer día de cada semana. Por
otra parte, historiadores bien reconocidos y respetados, como Neander y Eusebio,
nos informan que los cristianos en los siglos primeros de nuestra era participaban
de la Cena del Señor cada domingo.
REQUISITOS DE AFILIACIÓN.
¿Cómo puede uno hacerse miembro de la iglesia de Cristo? ¿Cuáles son los requisitos?
Las iglesias de Cristo no hablan de afiliación en términos de alguna fórmula
a la que el individuo deba someterse como requisito para ser aceptado en la
iglesia. El Nuevo Testamento traza los pasos que siguieron aquellos individuos
que en el principio de la iglesia se convirtieron al cristianismo. Según el
Nuevo Testamento, cuando una persona sé hacia cristiana, ésta automáticamente
venía a ser parte de la iglesia. El día en que la iglesia tuvo su inicio, aquellos
que se arrepintieron y se bautizaron fueron salvos (Hechos 2:38). Y desde aquel
día en adelante todo aquel que era salvo era añadido a la iglesia (Hechos 2:47).
De acuerdo a este pasaje, era Dios quien añadía los cristianos a la iglesia.
De manera que, tratando de seguir el método así establecido, nosotros ni votamos
antes de admitir a una persona a la iglesia, ni forzamos a través del cumplimiento
de un programa de estudio riguroso. No tenemos más que demandarle, sino completa
obediencia y sumisión a su Salvador. Las condiciones para el perdón del pecador
que enseña el Nuevo testamento son como sigue: 1) Que uno oiga el evangelio,
porque ¨ la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios ¨ (Romanos 10:17).
2) Que uno crea, ¨ Porque sin fe es imposible agradar a Dios ¨ (Hebreos 11:6).
3) Que uno se arrepienta de sus pecados, porque Dios ¨ manda a todos los hombres
en todo lugar, que se arrepientan ¨ (Hechos 17:30). 4) Que uno confiese a Jesús
como Señor de su vida, pues él dijo: ¨ A cualquiera, pues, que me confesare
delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que esta
en los cielos ¨ (Mateo 10:32). 5) Y que uno sea bautizado para la remisión de
sus pecados, porque el inspirado apóstol Pedro nos dice: ¨ Arrepentíos, y bautícese
cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados ...
¨ (Hechos 2:38).
ESPECIAL ÉNFASIS EN EL BAUTISMO.
Las iglesias de Cristo hacen especial énfasis en la necesidad del bautismo.
Sin embargo, ese énfasis no implica una ¨ ordenanza eclesiástica ¨, sino más
bien un mandamiento de Cristo. El Nuevo Testamento enseña que el bautismo es
un acto esencial para nuestra salvación (Marcos 16:16; Hechos 2:38; Hechos 22:16).
Nosotros no practicamos el bautismo de infantes porque el Nuevo Testamento nos
enseña que el bautismo es solamente para todo aquel pecador que, arrepentido,
se vuelve al Señor por fe en su poder salvador. La única forma de bautismo practicada
en las iglesias de Cristo es la inmersión. La palabra griega de la cual deriva
nuestra palabra bautismo quiere decir ¨ sumergir, zambullirse ¨. Y las Escrituras
siempre hacen referencia al bautismo como una sepultura (Hechos 8:35-39; Romanos
6:3-4; Colosenses 2:12). El bautismo es muy importante porque el Nuevo Testamento
establece la siguiente diversidad de propósitos para los cuales se hace: 1)
Se hace para entrar al reino de Dios (Juan 3:5) 2) Se hace para entrar en contacto
con la sangre de Cristo (Romanos 3:3-4) 3) Se hace para que uno sea revestido
de Cristo (Gálatas 3:27) 4) Se hace para salvación (Marcos 16:16; 1° Pedro 3:21)
5) Se hace para remisión de pecados (Hechos 2:38) 6) Se hace para que uno sea
lavado de sus pecados (Hechos 22:16) 7) Se hace para que uno pueda pertenecer
a la iglesia (1° Corintios 12:13; Efesios 1:23) Puesto que Cristo murió por
los pecados de la humanidad entera y su invitación a participar en su gracia
salvadora es universal (Hechos 10:34-35; Apocalipsis 22:17), nosotros no creemos
en la predestinación para salvación o condenación de nadie. Algunos, haciendo
uso de su libre voluntad, aceptarán por fe a Cristo, le obedecerán y serán salvos.
Otros en cambio le rechazarán y se condenarán (Marcos 16:16). Estos últimos
no se habrán perdido porque hayan sido marcados de antemano para su condenación,
sino porque esa fue su decisión. El cualquier lugar del mundo que se encuentre
usted ahora, esperamos que su decisión sea la de aceptar la salvación que Cristo
le ofrece, por fe en su poder salvador, se entregue en obediencia a él y se
convierta usted en un fiel miembro de la iglesia de su Señor. ¨ Os saludan todas
las iglesias de Cristo ¨ Romanos 16:16